Así que en el consumo, en temporada alta, son dos grandes cajas blancas, así que unos cien kilos. Y en la temporada baja, unos 50. Pero lo importante es que el horno esté bien aislado. Para que el calor no se apague, no calienta la habitación. Yo, que trabajo todos los días junto al horno, excepto delante de la boca, no hay liberación de calor. Toda la carcasa del horno está fría, así que está bien aislada. Y eso es en realidad salvar la madera.