A veces llamado vaporizador o vaporizador vertical, el vaporizador no está destinado a sustituir a la plancha tradicional o a la planta de vapor. Se utiliza más bien como complemento, sobre ciertos tejidos que no sufrirían de planchado o para eliminar rápidamente algunos pliegues rebeldes justo antes de ponerse la ropa que sale del armario. Si ha dejado de planchar durante mucho tiempo, también puede sucumbir a la eliminación ocasional de los pliegues. Una de las características atractivas de la plancha de vapor es su rapidez de uso: no hay necesidad de sacar la tabla de planchar del armario y el tiempo de calentamiento es relativamente corto. descongelador de vapor La ventaja única de Homap radica en su capacidad para arrugar absolutamente todas las prendas y textiles, cualquiera que sea su forma y material. Por ejemplo, parece inconcebible planchar una falda plisada, una prenda con un efecto deliberadamente arrugado o con encaje, a riesgo de hacerles perder toda su forma. La plancha de vapor puede hacer eso, así como planchar los tejidos más frágiles. Su suela se calienta menos que la de una plancha y la temperatura del vapor (unos 98°C) es adecuada para todos los textiles. Por último, a diferencia del planchado tradicional, el planchado vertical no causa brillo, ni fieltro ni pliegues en el material, y al inyectar vapor en los tejidos, los hidrata y les devuelve su flexibilidad y sujeción. El vaporizador de vapor no sólo se utiliza para eliminar las arrugas, sino que también tiene un efecto sobre los olores y refresca el tejido. El práctico vaporizador puede utilizarse en telas de tapicería como cortinas o sofás, por ejemplo, y elimina cualquier pliegue y olor al mismo tiempo.